UNIVERSIDAD ALFONSO REYES
LICENCIATURA EN FORMACIÓN INFANTIL
Ensayo Albert Bandura
Alumna: Estefany Adday Salazar Téllez
Matricula: F- 29 72 Grupo: 4°
Materia: teorías del
aprendizaje en la formación infantil
Catedrático: Lic. Héctor Téllez
SAN NICOLAS
DE LOS GARZA A 31 DE MAYO DEL 2013
Introducción
En este trabajo se hablara sobre Albert Bandura quien
Completó su licenciatura en Psicología de la Universidad de Columbia Británica
en 1949. En 1953, empezó a enseñar en la Universidad de Stanford. Mientras
estuvo allí, colaboró con su primer estudiante graduado, Richard Walters,
resultando un primer libro titulado Agresión Adolescente en 1959.
tristemente, Walters murió joven en un accidente de motocicleta. Bandura fue
Presidente de la APA en 1973 y recibió el Premio para las Contribuciones
Científicas Distinguidas en 1980. Se mantiene en activo hasta el momento en la
Universidad de Stanford.
Albert Bandura nació el 4 de diciembre de 1925 en
la pequeña localidad de Mundare en Alberta del Norte, Canadá. Fue educado en
una pequeña escuela elemental y colegio en un solo edificio, con recursos
mínimos, aunque con un porcentaje de éxitos importante. Al finalizar el
bachillerato, trabajó durante un verano rellenando agujeros en la autopista de
Alaska en el Yukon.
Teoría
El conductismo, con su énfasis sobre los métodos
experimentales, se focaliza sobre variables que pueden observarse, medirse y
manipular y rechaza todo aquello que sea subjetivo, interno y no disponible
(p.e. lo mental). En el método experimental, el procedimiento estándar es
manipular una variable y luego medir sus efectos sobre otra. Todo esto conlleva
a una teoría de la personalidad que dice que el entorno de uno causa nuestro
comportamiento.
Más tarde, fue un paso más allá. Empezó a
considerar a la personalidad como una interacción entre tres “cosas”: el
ambiente, el comportamiento y los procesos psicológicos de la persona. Estos
procesos consisten en nuestra habilidad para abrigar imágenes en nuestra mente
y en el lenguaje. Desde el momento en que introduce la imaginación en
particular, deja de ser un conductista estricto y empieza a acercarse a los
cognocivistas. De hecho, usualmente es considerado el padre del movimiento
cognitivo.
El añadido de imaginación y lenguaje a la mezcla
permite a Bandura teorizar mucho más efectivamente que, digamos por ejemplo,
B.F. Skinner con respecto a dos cosas que muchas personas considerar “el núcleo
fuerte” de la especie humana: el aprendizaje por la observación (modelado) y la
auto-regulación.
Aprendizaje por la observación o modelado
De los cientos de estudios de Bandura, un grupo se
alza por encima de los demás, los estudios del muñeco bobo. Lo hizo a
partir de una película de uno de sus estudiantes, donde una joven estudiante
solo pegaba a un muñeco bobo. En caso de que no lo sepan, un muñeco bobo es una
criatura hinchable en forma de huevo con cierto peso en su base que hace que se
tambalee cuando le pegamos. Actualmente llevan pintadas a Darth Vader, pero en
aquella época llevaba al payaso “Bobo” de protagonista.
La joven pegaba al muñeco, gritando
¡“estúpidooooo”!. Le pegaba, se sentaba encima de él, le daba con un martillo y
demás acciones gritando varias frases agresivas. Bandura les enseñó la película
a un grupo de niños de guardería que, como podrán suponer ustedes, saltaron de
alegría al verla. Posteriormente se les dejó jugar. En el salón de juegos, por
supuesto, había varios observadores con bolígrafos y carpetas, un muñeco bobo
nuevo y algunos pequeños martillos.
Esto podría parecer un experimento con poco de
aportación en principio, pero consideremos un momento: estos niños cambiaron su
comportamiento ¡sin que hubiese inicialmente un refuerzo dirigido a explotar
dicho comportamiento! Y aunque esto no parezca extraordinario para cualquier
padre, maestro o un observador casual de niños, no encajaba muy bien con las
teorías de aprendizaje conductuales estándares. Bandura llamó al fenómeno
aprendizaje por la observación o modelado, y su teoría usualmente se conoce
como la teoría social del aprendizaje.
Bandura llevó a cabo un largo número de variaciones
sobre el estudio en cuestión: el modelo era recompensado o castigado de
diversas formas de diferentes maneras; los niños eran recompensados por sus
imitaciones; el modelo se cambiaba por otro menos atractivo o menos prestigioso
y así sucesivamente. En respuesta a la crítica de que el muñeco bobo estaba
hecho para ser “pegado”, Bandura incluso rodó una película donde una chica
pegaba a un payaso de verdad. Cuando los niños fueron conducidos al otro cuarto
de juegos, encontraron lo que andaban buscando…¡un payaso real!. Procedieron a
darle patadas, golpearle, darle con un martillo, etc.
Todas estas variantes permitieron a Bandura a
establecer que existen ciertos pasos envueltos en el proceso de modelado:
1. Atención. Si vas a aprender algo, necesitas estar prestando
atención. De la misma manera, todo aquello que suponga un freno a la atención,
resultará en un detrimento del aprendizaje, incluyendo el aprendizaje por
observación. Si por ejemplo, estás adormilado, drogado, enfermo, nervioso o
incluso “hiper”, aprenderás menos bien. Igualmente ocurre si estás distraído
por un estímulo competitivo.
2. Retención. Segundo, debemos ser capaces de
retener (recordar) aquello a lo que le hemos prestado atención. Aquí es donde
la imaginación y el lenguaje entran en juego: guardamos lo que hemos visto
hacer al modelo en forma de imágenes mentales o descripciones verbales. Una vez
“archivados”, podemos hacer resurgir la imagen o descripción de manera que
podamos reproducirlas con nuestro propio comportamiento.
3. Reproducción. En este punto, estamos ahí
soñando despiertos. Debemos traducir las imágenes o descripciones al
comportamiento actual. Por tanto, lo primero de lo que debemos ser capaces es
de reproducir el comportamiento. Puedo pasarme todo un día viendo a un
patinador olímpico haciendo su trabajo y no poder ser capaz de reproducir sus
saltos, ya que ¡no sé nada patinar!.Por otra parte, si pudiera patinar, mi
demostración de hecho mejoraría si observo a patinadores mejores que yo.
4. Motivación. Aún con todo esto, todavía no
haremos nada a menos que estemos motivados a imitar; es decir, a menos que
tengamos buenas razones para hacerlo. Bandura menciona un número de motivos:
Conclusión
En este trabajo se llega a la conclusión de que Bandura
consideró que esto era un poquito simple para el fenómeno que observaba
(agresión en adolescentes) y por tanto decidió añadir un poco más a la fórmula:
sugirió que el ambiente causa el comportamiento; cierto, pero que el
comportamiento causa el ambiente también. Definió este concepto con el nombre
de determinismo recíproco: el mundo y el comportamiento de una persona
se causan mutuamente.
