UNIVERSIDAD ALFONSO REYES
LICENCIATURA EN FORMACIÓN INFANTIL
Ensayo
relaciones y diferencias con la función educativa que desempeñan otros agentes
sociales
Alumna: Estefany Adday
Salazar Téllez
Matricula: F- 29 72 Grupo: 4°
Materia: proyectos educativos en la formación infantil
Catedrático: Lic. Karina Valencia
SAN NICOLAS
DE LOS GARZA A 25 DE ENERO DEL 2013
Índice
Introducción……………………………………………………………………………….1
Relaciones y
diferencias con la función educativa que desempeñan otros agentes sociales ……………………………………………………………………………………2
Los cambios vertiginosos………………………………………………………………………………3
LA IMAGEN COMO FUNDAMENTO DE LA EDUCACION AUDIOVISUAL……………………………………………………………………………4
Conclusión………………………………………………………………………………5
Bibliografía………………………………………………………………………………6
Introducción
En este ensayo
es importante mencionar que la educación tiene un marcado carácter social. A
través de ella se generan valores que facilitan la integración del nuevo miembro
y las relaciones con los demás. El proceso educativo se desarrolla en un
contexto social, siendo dos los principales agentes socializadores que
intervienen en la primera infancia: familia y escuela. La familia es el primer
agente socializador con el que se encuentra el recién llegado al mundo social
debido a que los padres son los primeros educadores del niño y conservan una
función educativa durante toda la crianza del niño, y “La escuela es una
institución social cuya vida debería ser un fiel trascurso de las
características y experiencias positivas de la vida real”
Relaciones
y diferencias con la función educativa que desempeñan otros agentes sociales
Antes de precisar el rol de los agentes educativos en
el desarrollo integral de la primera infancia, la educación inicial y el
desarrollo de competencias, es necesario hacer algunas aclaraciones:
La educación inicial es un proceso permanente y
continuo de interacción y relaciones sociales de calidad, pertinentes y
oportunas, que permiten a los niños y las niñas potenciar sus capacidades y
desarrollar sus competencias.
Es inclusiva, equitativa y solidaria, ya que tiene
en cuenta la diversidad étnica, cultural y social, las características
geográficas y socioeconómicas del país y las necesidades educativas de los
niños.
Considera que todos los niños y niñas,
independientemente del contexto socio cultural en el que crecen, tienen las
capacidades para desarrollar sus competencias si encuentran un ambiente que satisfaga
sus necesidades básicas de afecto, cuidado y alimentación.
Es integral, en ella pueden identificarse por lo
menos tres dimensiones del nuevo concepto sobre los niños, las niñas y su
desarrollo; su socialización en los diferentes ámbitos en que participan la
familia, la comunidad y los agentes educativos; y su cuidado y protección, que
exige la acción articulada de sectores especializados para su atención.
Desde esta nueva óptica se pretende invitar al
agente educativo a cambiar su actitud ante los niños y las niñas, a descubrir
los, a buscar las condiciones que impulsen sus capacidades y su desarrollo a lo
largo de sus primeros años de vida.
Con relación a las Experiencias Reorganizadoras,
los agentes educativos, pueden identificarlas en dos niveles: por lo que han
significado en la historia de los niños y las niñas al establecer las bases
para procesos posteriores, y por lo que significan, es decir, el efecto que
producen sobre otras actividades y conocimientos adquiridos por ellos hasta ese
momento. La síntesis de estas dos condiciones es la capacidad del niño para
ordenar el mundo.
En consecuencia, los agentes educativos
responsables de la educación para la Primera Infancia, deben adelantar procesos
educativos intencionados, pertinentes y oportunos generados a partir de los
intereses, características y capacidades de los niños y las niñas, con el fin
de promover el desarrollo de sus competencias, liderando un cambio cultural que
impulse prácticas pedagógicas acordes con este marco.
Por lo tanto, se espera que los agentes educativos
asuman su papel como promotores del desarrollo de competencias, a partir de la
observación, el acompañamiento intencionado, la generación de espacios
educativos significativos y el conocimiento de quiénes son aquellos niños y
niñas.
Para conocer y aprender sobre los niños y las
niñas, los agentes educativos cuentan con una herramienta muy valiosa: la observación. A pesar de
referirnos a una herramienta natural usada por todos, hay una gran diferencia
entre mirar y observar.
Mientras mirar se refiere a captar con la vista lo
que tenemos a nuestro alrededor, observar implica mirar con un propósito y
formular preguntas que ayuden a su cumplimiento.
Una tarea del agente educativo es prestar atención
a gestos, miradas, risas y llantos, movimientos del cuerpo y de las manos,
manipulaciones, exploraciones, palabras y frases; en fin, observar su
comportamiento general.
El agente también debe observar los progresos de
los niños y las niñas (planteamiento y resolución de problemas, comunicación e
interacción con otros, etc.), de tal forma que pueda orientar su acción
educativa impulsando el desarrollo de sus capacidades y competencias. Es
necesario recordar que sus acciones no necesariamente dan cuenta definitiva de
su capacidad o competencia. La falla, al resolver una situación, no puede ser
asumida como un indicador de la ausencia de competencias. Es así como se hace
primordial la observación tanto de las acciones cotidianas como de los
progresos que se lleven a cabo permanentemente.
El agente educativo podrá reconocer capacidades en
esos niños y niñas que avanzan en el descubrimiento del mundo; lo cual le
permitirá interactuar con ellos de manera diferente a como probablemente lo
venía haciendo.
Los cambios vertiginosos que se están produciendo en la
sociedad urgen propuestas y respuestas por parte de los agentes sociales, entre
ellos los profesionales de la educación y de la comunicación, hacia una
definición de acciones que ayuden a mediar entre las estructuras sociales,
políticas, económicas y las esferas educativas. Los medios de comunicación
tienen una tarea paralela a la de la escuela en el ámbito de la educación. Afirma que “la escuela se ha quedado atrás en
su tarea formadora; por el contrario, los medios han asumido ese papel, pero de
manera improvisada y sin conciencia de su papel educativo y transformador”.
La profusión de imágenes y de información en las que
estamos sumergidos actualmente les dan la posibilidad a los medios de
comunicación: la televisión, la radio, el vídeo y, con éstos, a las nuevas
tecnologías, de llegar fácilmente a todas las personas, a todos los ambientes
ya cualquier rincón del mundo.
Nos preguntamos cómo asimilar dentro del ámbito social y
cultural esta nueva perspectiva mediática y cómo aprovechar efectivamente las
bondades y fortalezas que estas nuevas herramientas nos brindan. La clave está
en la educación audiovisual. Consideramos que la tarea consiste en la
apropiación de los medios desde su conocimiento profundo, generado por la
educación en los medios y para los medios, los dos ámbitos que enmarcan la
educación audiovisual.
Le compete, pues, a la educación asumir esta nueva
realidad, vertiendo e implementando en los programas curriculares del nivel
básico, medio vocacional y universitario, la alfabetización en los medios, en
sus lenguajes, en sus mensajes y en sus bondades didácticas; asumiendo que
educar para la imagen significa simplemente educar, puesto que educar para la
imagen se presenta hoy como el único medio verdaderamente útil y eficaz para
resolver el problema del analfabetismo audiovisual, planteado paradójicamente,
en la que es hoy la aldea global.
LA IMAGEN COMO FUNDAMENTO DE LA EDUCACION AUDIOVISUAL
La alfabetización en la imagen debe servir no como un fin en sí misma, sino como un medio para conseguir un mejor conocimiento de la realidad por parte de las masas. Los medios de comunicación no siempre permiten que el individuo de manera objetiva el mundo que le rodea, por el contrario, filtran mensajes e ideologías que disfrazan e infligen en muchas oportunidades los mínimos derechos sobre la veracidad y claridad en la información. Por ello Roberto Aparici los considera dentro de las categorías espejos de la realidad, ventanas al mundo y construcciones de la realidad.
La alfabetización en la imagen debe servir no como un fin en sí misma, sino como un medio para conseguir un mejor conocimiento de la realidad por parte de las masas. Los medios de comunicación no siempre permiten que el individuo de manera objetiva el mundo que le rodea, por el contrario, filtran mensajes e ideologías que disfrazan e infligen en muchas oportunidades los mínimos derechos sobre la veracidad y claridad en la información. Por ello Roberto Aparici los considera dentro de las categorías espejos de la realidad, ventanas al mundo y construcciones de la realidad.
Como espejos de la realidad, se asumen los medios como
recursos que captan la realidad y la reproducen tal como es; como ventanas al
mundo, se considera que los medios nos muestran objetivamente la realidad, el
mundo, y el modo de pensar y obrar de la gente; y como construcciones de la
realidad, se hace de ellos un análisis objetivo al considerar que éstos hacen
representaciones de la realidad, es decir, de acuerdo con modelos culturales y
sociales se adoptan estereotipos que clasifican los acontecimientos y las
personas. En este sentido, todo documento emitido por los medios es objeto de
estudio y objeto de análisis.
De ello nace la importancia de hacer un llamado de
atención a los educadores y a los educandos sobre la importancia de ver los
medios de comunicación no sólo como transmisores de información y
entretenimiento, sino como medios que están constantemente afectando el sistema
de valores de la ciudadanía, de la cual hacen parte los estudiantes.
El hecho de que el alumno y el maestro se pregunten qué
son los sonidos, qué es la imagen y qué papel juega un programa de televisión o
una multimedia, permitirá filtrar las posibilidades didácticas que los medios
tienen en el proceso educativo, analizando los mensajes que ellos contienen y
la carga masificante, alienante o desinformante que poseen.
Conclusión
Considera que todos los niños y niñas,
independientemente del contexto socio cultural en el que crecen, tienen las
capacidades para desarrollar sus competencias si encuentran un ambiente que
satisfaga sus necesidades básicas de afecto, cuidado y alimentación.
Es integral, en ella pueden identificarse por lo
menos tres dimensiones del nuevo concepto sobre los niños, las niñas y su
desarrollo; su socialización en los diferentes ámbitos en que participan la
familia, la comunidad y los agentes educativos; y su cuidado y protección, que
exige la acción articulada de sectores especializados para su atención.
Bibliografía

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